El Soho está en A Coruña

Cuando las familias de origen modesto amasan una pequeña fortuna, algunas veces, guardan bajo llave en un trastero los objetos y recuerdos de un pasado menos halagüeño. Durante muchos años, A Coruña tuvo su particular trastienda, el reverso de la bella postal con la que atraía a los visitantes. En pleno corazón de la ciudad, a pocos pasos de la opulencia de la Calle Real, con sus cafés italianos y su legión de tiendas de alta costura, y muy cerca también del infinito paseo marítimo que orilla la brava costa coruñesa, languidecía la tradicional calle del Orzán. En ella habitaban los parroquianos de toda la vida que mataban el tiempo en los vetustos bares, las pequeñas tiendas de ultramarinos que cerraban con la proliferación de los grandes centros comerciales y las gentes de vida disoluta que buscaban refugio en sus oscuros rincones.

Calle Orzan

Calle Orzan

Hace una década, el Ayuntamiento, los comerciantes con ansias emprendedoras y algunos artistas decidieron canalizar este carácter salvaje para que la zona emergiera como una alternativa al establecimiento turístico y cultural. Todos ellos miraron hacia la milla cuadrada en el West End de Londres que es el Soho. La idea era importar la evolución de la mítica zona de la capital inglesa, que pasó de ser en el siglo XIX un reducto denostado, en el que se daban cita los salones de baile y los bohemios malditos, a ser un referente ineludible. Se bajaron los alquileres, se recuperó el espació público,  muchos de los jóvenes que querían hacer algo en A Coruña se mudaron a la calle del Orzán. Hoy, si uno pasea por aquí, puede percibir en cada esquina ese nuevo aire cosmopolita mezclado con la vida de barrio de los rudos pescadores de la ciudad.

El Soho coruñés, como popularmente se le conoce, ha ido creciendo hasta convertirse en la alternativa predilecta de las nuevas generaciones. Veinteañeros, como Carlos Trashorras, dice haber encontrado en él una nueva vía. “Nos sentimos más identificados. Nos aburría lo de siempre”, comenta. Estaban cansados de tomarse una copa en los hacinados pubs al lado de la playa en los que suenan los éxitos del momento; de ir de compras a los centros comerciales para estrenar ropa al día siguiente y ver esa misma prenda por la calle una y otra vez. Sus zapatillas personalizadas y su camiseta con reminiscencias psicodélicas confirman que han encontrado ese punto de autenticidad que buscaban.

Al igual que Carlos, muchos jóvenes, y no tan jóvenes, son afines a bares como el Taller, un coqueto lugar en el que se puede conversar y tomar un trago tranquilo con la música, por ejemplo, de Led Zeppelin de fondo. En las paredes cuelgan cuadros o fotografías que se pueden comprar por un módico precio. Siempre en pequeñas estancias, por la calle del Orzán se va repitiendo esa fórmula moderna y alternativa. Ya sea en una animada vida nocturna, como en las pequeñas tiendas de ropa, de esas en las que el dueño/dependiente te habla por tu nombre. O en las galerías de arte que exponen la obra de los artistas locales más prometedores.

El Taller (A Coruña)

El Taller (A Coruña)

Día y noche, el Soho coruñés se ha emancipado de la oscuridad de la trastienda. Donde antes no había plazas, hoy los chavales juegan al fútbol y los ancianos dilatan sus encuentros. Donde antes, en un bar semivacío, el camarero servía y bebía cervezas al mismo ritmo, hoy se da cita la bohemia coruñesa. Cuando antes nadie veía la calle del Orzán como un punto de encuentro, hoy, el primer sábado de cada mes entre marzo y septiembre, se celebra un mercado donde los vecinos y visitantes pueden degustar un pulpo á feria o encontrar un artículo “rara avis” de la cultura pop. A Courña ha abierto la llave del trastero, ha desempolvado los viejos muebles y los ha lustrado.

Fotos vía: PabloGallo

Valladolid: recorriendo la ciudad.

Continúa el reportaje Valladolid, belleza desconocida… La Catedral de Valladolid, diseñada por Juan de Herrera, es un edificio de estilo herreriano con añadidos barrocos. Compuesta por tres naves y tres ábsides, en su interior es muy destacable el retablo de Juan de Juni, ubicado en la capilla mayor. La catedral es una joya que también merece una visita.

Además de visitar museos y monumentos, un paseo por el centro histórico y las calles peatonales de la ciudad será muy enriquecedor. Hay diferentes rutas para conocer Pucela desde diferentes ópticas, una de las cuales es conocida como la ruta del hereje, que recorre los lugares en los que el escritor vallisoletano Miguel Delibes ambientó su novela histórica “El hereje”, al tiempo que intenta reconstruir la entonces villa de Valladolid en su momento de máximo esplendor, la primera mitad del siglo XVI.

No hay que olvidarse del Centro Cultural Miguel Delibes, diseñado por Ricardo Bofill. Este espacio dispone de un Auditorio con una amplia programación a lo largo de todo el año. Se van alternando las actuaciones de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con otros ciclos de música de lo más variado (ópera, solitas y otras músicas), que también ocupan las otras dos salas de actuaciones.

EN LA NATURALEZA

Naturaleza_Valladolid

Naturaleza en Valladolid

El variado paisaje de la provincia de Valladolid, dominado por la llanura, permite descubrir 4 zonas perfectamente diferenciadas: la horizontalidad de la Tierra de Campos en el norte, los campos de pinares al sur, los atardeceres de los Montes Torozos, en el oeste, con el pulmón verde de la Reserva Natural de las Riberas de Castronuño Vega del Duero y la ribera del Duero y Esgueva, en el este, plagadas de viñedos. Y es que Valladolid es un lugar ideal para practicar turismo activo. Independientemente del nivel y de la especialidad, los visitantes encontrarán aquí una amplia gama de posibilidades, instalaciones y espacios adecuados para una experiencia activa, y con asociaciones, clubes, profesionales y empresas especializadas en el ocio activo y de aventura para disfrutar con plenas garantías.

Continuará…

Fotos vía: absolutvalladolid